En febrero de este año se hacía pública la organización de las vecinas del bloque situado en el nº1 de la calle Eneldo de Valladolid en el sindicato constituyéndose como Comunidad Sindical Eneldo 1. Desde este mismo momento se puso en marcha una campaña desde la comunidad sindical para abordar las problemáticas más urgentes que la propiedad, el ayuntamiento de Valladolid, estaba generando. A pesar de la multitud de problemáticas existentes en el bloque se ha puesto énfasis en dos de ellas entendiendo que eran las que más contribuían a la inhabitabilidad de las viviendas: los problemas de aislamiento y los fallos de la calefacción.
Tras 3 meses de lucha y agitación, hemos conseguido que el VIVA se haga cargo de estas problemáticas y se comprometa a su reparación en un corto periodo de tiempo como muestra el comunicado realizado a las vecinas por parte de la propiedad a principios de este mes. Ha sido gracias a que las vecinas se han organizado en el sindicato que el ayuntamiento ha empezado a tomar en serio sus demandas y a mostrar interés en resolverlos en vez de excusarse en un laberinto administrativo interminable. No obstante cabe señalar que las problemáticas no están del todo resueltas y que la Comunidad Sindical se mantiene vigilante para comprobar que efectivamente se terminan de resolver los problemas.
Lo que se ha producido en la Calle Eneldo es a todas luces una victoria sindical, nada más y nada menos. Las victorias sindicales conllevan una mejora inmediata en las condiciones materiales de vida de las 25 viviendas del bloque siendo esto una muestra clara de lo que se puede lograr a través de la lucha y sobre todo de la organización: no es como ciudadanas individuales, sino como trabajadoras conscientes de que nuestro poder está en organizarnos por nuestros intereses comunes que podemos mejorar nuestras condiciones materiales. Sin embargo es evidente que las diferentes problemáticas en las que se concreta el problema de la vivienda no surgen como setas en un ambiente social neutro, sino que son consecuencia del papel de la vivienda en el capitalismo.
Esto arroja una conclusión muy clara al respecto: mientras el origen de estos males, el capitalismo, no sea superado, el problema de la vivienda estará afectando a la clase trabajadora en mayor o menor medida y de una forma u otra. Hay que señalar de forma clara que la superación del problema de la vivienda no vendrá de la acumulación de pequeñas victorias como esta. Sin embargo estas pueden contribuir de forma notable a la toma de conciencia por parte de nuestra clase de que su poder y su capacidad está en la organización y que su interés último está en la superación del capitalismo.
De esta victoria en concreto y de la lucha que la ha hecho posible podemos extraer algunas conclusiones interesantes para la lucha por la vivienda en nuestro tiempo.
La primera de ellas es que las Comunidades Sindicales son una fórmula eficaz tanto para la defensa de los intereses inmediatos en el ámbito de la vivienda como para la construcción de una estructura organizativa capaz de integrar a capas desorganizadas de nuestra clase de forma estable y continuada en el tiempo.
Segundo, la vivienda pública no es la solución al problema de la vivienda, de hecho ni si quiera es la vía para paliar en el corto plazo el empeoramiento en las condiciones de vivienda que afronta nuestra clase. Únicamente desde la organización independiente de la clase trabajadora puede plantearse la superación del problema de la vivienda como tarea en el largo plazo y la defensa de sus condiciones de vivienda en el corto plazo.
Tercero, no hace falta adoptar un discurso socialdemócrata para acercarse de forma efectiva a aquellos segmentos despolitizados y desorganizados de nuestra clase. Se puede plantear una lucha, por pequeña que sea, desde términos revolucionarios reconociendo en todo momento sus limitaciones pero no dejando de enmarcarla en la lucha de clases.
Cuarto y último, el proceso de lucha y organización ha producido una Comunidad Sindical capaz de abordar la mejora de las condiciones materiales de las vecinas como un proceso progresivo de disputa a la propiedad del control de lo que sucede en el bloque . Esta victoria representa un primer paso en este proceso de construcción de un poder defensivo localizado en el corto plazo que aporte un granito de arena al poder colectivo que como clase nos permitirá confrontar el capitalismo en toda su extensión.

