Escribimos este artículo como respuesta al artículo “En defensa de los apartamentos turísticos” aparecido en el Norte de Castilla en mayo de 2024. Respondemos con un artículo porque creemos que la cuestión de los pisos turísticos es un tema importante que no puede relegarse al terreno de la opinión y lo que realmente necesita es análisis.
El artículo al que respondemos gira entorno a la conversión en apartamentos turísticos de un bloque de viviendas situado en la Plaza del Ochavo de Valladolid. Este edificio, según se indicaba en un primer artículo publicado en el mismo periódico, ha sido propiedad de Sareb, posteriormente de un fondo de inversión y por último y en la actualidad de un empresario segoviano. Si el edificio ha sido propiedad de Sareb lo primero que cabe decir es que este edificio ha sido pagado con dinero público a coste por encima de mercado tras la crisis de 2008 como parte del rescate a un banco o una constructora en quiebra. Posteriormente ha sido vendido, a pesar de que no se especifica, seguramente a un precio inferior al de compra ya que esta ha sido la práctica de la Sareb. Comprado por un fondo de inversión de los que habitualmente se llaman “buitres” por comprar activos devaluados en momentos post-crisis para posteriormente revenderlos más caros y por cierto sin pagar prácticamente impuestos. En la actualidad el edificio, comprado por el empresario en cuestión, ha sido adquirido con el objetivo de poner los pisos en alquiler. Todo este periplo es bastante representativo de lo que ha ocurrido en los últimos 15 años con muchos bloques de pisos en todo el estado: miles de viviendas devaluadas representaban una deuda importante para los bancos, fueron adquiridas con dinero público para rescatarlos y han sido devueltas a propietarios privados a través de unos fondos buitre que las han comprado por debajo del precio de mercado y las han vendido bastante más caras a otra empresa que las va a utilizar para la extracción de rentas en el sector turístico.
Viendo que el recorrido anterior del bloque tiene unas causas y efectos que a estas alturas ya son evidentes, la pregunta que cabe hacerse para acabar el puzle es: ¿Por qué ha ocurrido este último movimiento? Respecto a las razones para dedicar el bloque al alquiler cabe señalar la alta rentabilidad que están produciendo los alquileres en el momento actual así como la fuerte demanda que hay de ellos para actividades muy diversas. Respecto al sector turístico como ámbito en el que poner estos pisos en alquiler cabe decir que la rentabilidad es aún mayor que para los pisos en alquiler como vivienda habitual. Estas son las razones fundamentales, los capitalistas invierten dinero con el objetivo de recuperarlo de forma aumentada, no por amor a la ciudad o para que haya más vida en el centro que en todo caso con efectos colaterales. De hecho cuando han tenido que destruir el patrimonio de media ciudad porque era lo más rentable no han tenido ningún tipo de problema en poner la piqueta a funcionar a destajo contra edificios que tenían cientos de años. Cabe hacer una mención especial a la preocupación del autor por que esta actividad viene a llenar un edificio que llevaba vacío más de 10 años y en general el vacío que encontramos en muchos locales de la ciudad. Podemos hacernos la siguiente pregunta al respecto: ¿Qué línea habría seguido el periódico si el edificio hubiera sido okupado por personas de clase trabajadora para vivir en él? No queremos especular, pero si se hace un repaso por la línea editorial que ha venido siguiendo lo más probable es que se les adjudicara falsamente todos esos tópicos que el autor pide no asociar al turismo: “borrachos, delincuentes, gente que se pelea o prostitución”. Esta es la conclusión a la que se llega cuando no se hace un juicio moral de la realidad y por el contrario se entiende que el vacío de muchos espacios es la forma en que se concreta el paso previo de devaluación necesario para el futuro relanzamiento de un proceso de acumulación.
Ampliando un poco más el foco, entremos en qué significa el aumento del turismo en nuestro contexto que el autor tanto defiende. El turismo no está aumentando en la ciudad porque se esté empezando a valorar fuera o porque la gente se esté empezando a dar cuenta de lo interesante que es Valladolid, sino porque es una actividad altamente rentable en el momento actual. El autor plantea que existiría una especie de cadena de ganancias en la que si aumenta la actividad económica de un sector, mejorará la vida de todas las personas que se enmarcan en él, desde los capitalistas dueños de los bares a las jornaleras que recogen la uva. La realidad es que el sector turístico es un sector con unas condiciones de trabajo especialmente precarias para la clase trabajadora de la que los capitalistas se benefician especialmente. Esta miseria la conocemos bien, muchas militantes del sindicato trabajan o han trabajado en eso que se ha venido en llamar “hostelería” como forma eufemística de intentar modernizar lo que es el servicio. Respecto a las trabajadoras del campo seguramente no es necesario si quiera mencionar las condiciones en las que se recoge la uva o los frutales. Si lo comparamos por ejemplo con la industria, o con el montaje de naves que es a lo que se entiende que se dedica el empresario que ha comprado el inmueble, el convenio laboral de hostelería es remarcablemente peor para las trabajadoras y más favorable para la patronal que el del metal o el de la construcción. En este sentido la terciarización y la turistificación son procesos de aumento de la explotación laboral fundamentados en la erosión de las condiciones económicas de la clase trabajadora (sueldos más bajos, menos vacaciones, menos prestaciones) y en el aumento de horas de trabajo.
Además de las consecuencias directas que esta actividad tiene para la clase trabajadora hay algunas consecuencias indirectas como la subida de los alquileres en la ciudad producidos por un doble movimiento de reducción de la oferta y de subida de los márgenes de beneficio. Muchas de las viviendas que se podrían dedicar a albergar a personas que realmente las necesitan se están utilizando para extraer rentas de los turistas por ser esto mucho más rentable a largo plazo. Muchos de los lugares del centro de la ciudad se convierten en objeto de consumo por parte del turismo lo que repercute en su valorización y por extensión en la valorización de las viviendas que se encuentran en ellos. Esta valorización habitualmente realizada con dinero público invertido en la mejora de los entornos urbanos y en los edificios singulares es además habitualmente sufragada parcial o totalmente con dinero público y vendida discursivamente como una mejora para todos cuando los beneficiados con mucha diferencia son los propietarios que ven revalorizadas las viviendas que poseen.
Como conclusión plantearemos la pregunta que surge una vez que se plantean estos conflictos: ¿Qué debería hacerse para que no se sufran las mencionadas consecuencias? La respuesta necesita varios tiempos. A corto plazo, como forma de contención, la organización autónoma de la clase trabajadora es la única forma eficaz que tenemos para defendernos de esta erosión de nuestras condiciones de vida. Pero es innegable que si se quiere atacar el problema de raíz esto no es suficiente. Mientras que exista el capitalismo una actividad social como puede ser visitar una ciudad, contribuirá a reproducir en igual medida la riqueza de los capitalistas y la miseria de la clase trabajadora. Para superar esta dinámica es imprescindible superar el capitalismo hacia una forma de organización social diferente en la que los recursos se administren racionalmente de acuerdo con las necesidades colectivas.

